En respuesta, el gobierno de Maduro revocó permanentemente sus permisos de vuelo. La cascada de cancelaciones se produjo después de que la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) emitiera una advertencia sobre el "deterioro de la situación de seguridad y el aumento de la actividad militar en Venezuela o sus alrededores". Las aerolíneas españolas Iberia, Air Europa y Plus Ultra anunciaron la suspensión de sus vuelos, algunas hasta finales de diciembre, con la intención de retomarlos "en cuanto se recuperen las plenas garantías de seguridad". A ellas se sumaron la colombiana Avianca, la filial de Latam, la brasileña GOL y la turca Turkish. La reacción del gobierno de Nicolás Maduro fue contundente.
Inicialmente, dio un ultimátum de 48 horas para que las compañías reanudaran sus operaciones. Al no cumplirse el plazo, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) revocó sus concesiones de vuelo, acusándolas de "sumarse a las acciones de terrorismo de Estado promovido por el gobierno de los Estados Unidos". Expertos advierten que esta medida podría desencadenar acciones recíprocas de otros países y agravar el aislamiento de Venezuela, que ya es uno de los países menos conectados de la región, afectando a miles de pasajeros semanales.













