Desde hace meses, EE.
UU. libra una campaña de ataques contra supuestas "narcolanchas" en la región. Un incidente específico, ocurrido el 2 de septiembre, ha centrado el escrutinio del Congreso y de la opinión pública. Según un informe de 'The Washington Post', el secretario de Defensa, Pete Hegseth, habría ordenado asesinar a toda la tripulación de una embarcación, y posteriormente se habría ejecutado un segundo ataque para matar a los dos sobrevivientes.
Inicialmente, la Casa Blanca y Trump defendieron a Hegseth, pero la versión cambió.
La secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, confirmó que se realizó un segundo ataque, aunque afirmó que fue ordenado por el almirante Frank Bradley y que se ejecutó "de conformidad con el derecho en conflictos armados".
Esta admisión ha intensificado la polémica.
Legisladores, incluido el republicano Mike Turner, y el Grupo de Trabajo de Exabogados Militares del Congreso, han expresado su preocupación, advirtiendo que atacar a náufragos podría constituir un crimen de guerra. Venezuela confirmó que ciudadanos suyos se encontraban entre las víctimas y anunció una investigación a través de su Congreso, mientras que Irán calificó las acciones de EE.
UU. como la "mayor amenaza para la paz".













