El presidente Donald Trump declaró que el espacio aéreo de Venezuela debería considerarse "cerrado en su totalidad", una medida unilateral que ha sido calificada por Caracas como un "acto hostil" y ha provocado la suspensión de vuelos internacionales, aislando aún más al país. La advertencia fue publicada por Trump en su red social Truth, dirigida a "aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas". El gobierno de Nicolás Maduro respondió de inmediato, repudiando la declaración como un "acto hostil, unilateral y arbitrario, incompatible con los principios más básicos del derecho internacional" y una violación de su soberanía. El canciller venezolano, Yvan Gil, afirmó que se trata de una "nueva agresión extravagante, ilegal e injustificada".
La medida también generó reacciones a nivel regional.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuestionó públicamente la legalidad de la acción, preguntando "¿bajo qué norma de derecho internacional un presidente de un país le puede cerrar el espacio aéreo a otra nación?". Advirtió que, de no existir tal norma, "se acabó el concepto de soberanía nacional". La declaración de Trump tuvo consecuencias inmediatas en la conectividad aérea de Venezuela, ya que al menos siete aerolíneas internacionales suspendieron sus operaciones, lo que llevó al gobierno venezolano a amenazar con revocar sus permisos de vuelo.
Esta escalada verbal y sus repercusiones prácticas han profundizado la crisis entre ambas naciones, convirtiendo el control del espacio aéreo en el punto más sensible del conflicto.
En resumenLa declaración unilateral de Trump de cerrar el espacio aéreo venezolano desató una crisis diplomática, con Venezuela denunciando una violación de su soberanía y aerolíneas internacionales suspendiendo vuelos, lo que profundizó el aislamiento del país.