El presidente Maduro ha convocado marchas en rechazo a la presencia militar y ha puesto a la Fuerza Armada en alerta, afirmando que Venezuela está "preparada" para cualquier amenaza. La operación también ha involucrado a países vecinos; República Dominicana autorizó el uso de sus aeropuertos para apoyo logístico, mientras que EE.

UU. instaló un radar en Trinidad y Tobago para mejorar la vigilancia. Este movimiento militar sin precedentes ha elevado la tensión geopolítica en la región a su punto más alto en años, poniendo en jaque a países como Colombia y México, y generando un clima de incertidumbre sobre una posible escalada del conflicto.