Ha puesto a sus fuerzas militares en alerta máxima y ha movilizado a su base política contra lo que califica de “agresión imperialista”.

Altos funcionarios del gobierno han condenado enérgicamente las acciones de Washington.

El presidente Nicolás Maduro ha convocado marchas populares, ha ordenado a la aviación militar permanecer “en alerta” y ha declarado que el país atraviesa una “coyuntura decisiva para su existencia”. Además, ha buscado proyectar una imagen de fortaleza, destacando su “confianza profunda, amplia y estable” con aliados como Rusia y China.

Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, lanzó una advertencia directa a Estados Unidos para que “no cometan el error de agredir” a Venezuela. Diosdado Cabello, una de las figuras más influyentes del partido de gobierno, también desestimó las amenazas estadounidenses, afirmando que Venezuela “se reserva el derecho de admisión” en su espacio aéreo y acusando a EE. UU. de tener vínculos con el narcotráfico y de querer “robarse los recursos naturales de Venezuela”. El gobierno también ha negado sistemáticamente la existencia del “Cartel de los Soles”, calificándolo como una invención para justificar una intervención extranjera. Esta postura pública, unificada y desafiante, busca consolidar el apoyo interno y enviar una señal a la comunidad internacional de que no cederá ante la presión externa.