La amenaza también ha generado preocupación entre líderes regionales.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, rechazó abiertamente la idea de una “invasión terrestre” y se ofreció como mediador. Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó: “Yo no apoyo a Maduro... pero no apoyo una invasión”, advirtiendo sobre las consecuencias desestabilizadoras para la región, como una posible quiebra de la petrolera estatal colombiana, Ecopetrol, y una nueva ola masiva de migración. Las palabras de Trump, combinadas con el despliegue militar en curso, crean un escenario de alta volatilidad en el que la posibilidad de un conflicto militar directo parece cada vez más plausible.