La operación, denominada ‘Lanza del Sur’, ha incluido el despliegue del portaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más grande del mundo, junto a una flotilla de buques y submarinos nucleares. Además, se ha registrado una actividad inusual en la base naval Roosevelt Roads en Puerto Rico, con la presencia de jets F-35, helicópteros de combate y aviones de carga. Las Fuerzas Aéreas del Sur de EE. UU. confirmaron la realización de sobrevuelos de bombarderos B-52 y cazas F-18 como una “demostración de ataque en el mar Caribe”. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, al dirigirse a las tropas del USS Gerald R. Ford, afirmó que Washington tiene “todo el derecho del mundo” para “perseguir a los narcoterroristas”. Esta retórica se alinea con la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista.

Por su parte, el gobierno venezolano ha calificado el despliegue como una provocación y un intento de forzar un cambio de régimen. Nicolás Maduro y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, han ordenado a las fuerzas armadas permanecer en “alerta máxima”.

La tensión ha escalado a tal punto que la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. emitió una alerta a las aerolíneas civiles sobre el “aumento de la actividad militar” y los riesgos de sobrevolar la región.