El presidente Petro ha sido enfático en su postura, declarando: "Yo no apoyo a Maduro, quiero una solución política y pacífica en Venezuela, pero no apoyo una invasión".
Petro advirtió sobre las graves consecuencias económicas y humanitarias que un conflicto armado tendría para Colombia, incluyendo la quiebra de Ecopetrol y un aumento masivo de la migración. Por su parte, Lula da Silva también ha rechazado la idea de una "invasión terrestre" y se ha ofrecido como mediador para evitar un conflicto.
El mandatario brasileño expresó su "gran preocupación por el despliegue militar estadounidense en el Caribe" y anunció su intención de hablar con el presidente Donald Trump al respecto. Lula ha insistido en que los problemas políticos deben resolverse a través del diálogo y no con el uso de la fuerza. La postura de ambos presidentes representa un contrapeso regional a la estrategia de máxima presión de Washington y refleja el temor a que un conflicto en Venezuela desestabilice a toda Sudamérica.
Sus llamados al diálogo buscan abrir una vía alternativa a la confrontación, aunque sus esfuerzos de mediación aún no han generado resultados concretos.












