Esta medida sin precedentes para un socio latinoamericano sería una represalia por la postura del presidente Gustavo Petro frente a la crisis venezolana y la política antidrogas.

La posible revocación del estatus MNNA de Colombia, otorgado hace poco más de tres años, representa una escalada significativa en las tensiones entre Washington y Bogotá.

Esta designación especial proporciona a Colombia acceso preferencial a equipo militar, entrenamiento y financiamiento de EE.

UU. Perderlo sería un gran golpe estratégico y simbólico.

Los artículos sugieren que esta medida se está considerando debido a los "choques constantes" con el presidente Petro, sus críticas al orden internacional liderado por EE. UU. y la percepción de Washington de que Colombia no está cumpliendo con sus compromisos antinarcóticos, lo que llevó a Trump a "descertificar" al país. Aunque algunos funcionarios estadounidenses creen que la relación puede repararse después de que Petro deje el cargo, la amenaza en sí misma envía un poderoso mensaje de desaprobación.

Demuestra cómo la crisis entre EE.

UU. y Venezuela está generando importantes repercusiones diplomáticas en la región, presionando a aliados clave para que se alineen con la postura dura de Washington o enfrenten graves consecuencias.