El presidente Petro ha sido explícito en su oposición a una invasión estadounidense. Declaró: "Yo no apoyo a Maduro, quiero una solución política y pacífica en Venezuela, pero no apoyo una invasión".

Advirtió que un conflicto militar llevaría a la quiebra de la petrolera estatal colombiana, Ecopetrol, y a una nueva ola masiva de migrantes venezolanos. Aunque reconoce el déficit democrático de Venezuela, calificándolo como un problema de "falta de democracia y de diálogo", Petro ha insistido en la vía diplomática. De manera similar, el presidente Lula ha ofrecido a Brasil como un "elemento de paz", rechazando cualquier "invasión terrestre" y subrayando que los problemas políticos deben resolverse mediante el diálogo, no con armas. Lula expresó su intención de hablar directamente con el presidente Trump sobre sus preocupaciones por el despliegue militar estadounidense y criticó los ataques de EE. UU. a presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe como "ejecuciones extrajudiciales".