Como respuesta, al menos siete grandes aerolíneas internacionales, entre ellas Iberia, Avianca, Latam, TAP Air Portugal, GOL, Turkish Airlines y Air Europa, suspendieron sus servicios hacia y desde Venezuela.
Esta cancelación masiva tiene un grave impacto en la conectividad del país, que ya era limitada.
El gobierno venezolano reaccionó rápidamente, convocando reuniones con las aerolíneas y emitiendo un ultimátum: reanudar los vuelos en 48 horas o arriesgarse a perder sus licencias de operación de forma permanente. La alerta de la FAA coincide con la intensificada presencia y ejercicios militares de EE. UU. en la región, lo que sugiere una estrategia coordinada de presión. Esta situación ha sido descrita como una víctima recurrente de las crisis en Venezuela, con una disminución significativa del número de aerolíneas internacionales operando en el país.













