Sin embargo, esta propuesta habría sido rechazada por la administración Trump.
La existencia de estas supuestas negociaciones secretas añade una capa de complejidad al conflicto, sugiriendo que, a pesar de la retórica pública de confrontación, podrían existir canales de comunicación tras bastidores. La idea de una transición pactada ha sido respaldada por algunos actores regionales.
Se menciona que Colombia, bajo el gobierno de Gustavo Petro, apoyaría un plan para que Maduro deje el poder de manera negociada, como una vía para “abrir caminos de democracia, sin presiones indebidas”.
No obstante, la reacción oficial del gobierno venezolano ha sido de negación absoluta.
El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, calificó las versiones como “mentira” e insistió en que “absolutamente nada puede poner en riesgo a la revolución bolivariana”.
Esta dicotomía entre los informes de prensa y las declaraciones oficiales refleja la guerra de información que acompaña a la crisis, donde es difícil discernir entre verdaderas propuestas y tácticas de desinformación. A pesar de los desmentidos, la mera discusión sobre una salida negociada evidencia la severidad de la presión que enfrenta el régimen.













