Líderes regionales como los presidentes de Colombia y Brasil han expresado su grave preocupación por la escalada entre Estados Unidos y Venezuela, rechazando una posible intervención militar y abogando por una solución pacífica y dialogada. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, adoptó una postura clara al afirmar: “Yo no apoyo a Maduro, quiero una solución política y pacífica en Venezuela, pero no apoyo una invasión”. Petro advirtió sobre las graves consecuencias de un conflicto armado, incluyendo la “quiebra de Ecopetrol” debido a la posible caída de los precios del petróleo y la llegada de “millones de venezolanos hermanos” a territorio colombiano, calificando de “irresponsables” a quienes aplauden una acción militar. Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, también manifestó su creciente preocupación y se ofreció repetidamente como mediador para evitar un conflicto. Lula indicó su intención de hablar directamente con el presidente Donald Trump y criticó duramente los ataques estadounidenses en aguas caribeñas, calificándolos de “ejecuciones extrajudiciales”.
Subrayó que Brasil podría actuar como un “elemento de paz” entre Washington y Caracas.
Estas posturas contrastan con el apoyo explícito que Venezuela ha recibido de sus aliados estratégicos. Tanto China como Rusia enviaron mensajes de respaldo a Nicolás Maduro con motivo de su cumpleaños, prometiendo defender a Venezuela ante “injerencias externas”.
Esta divergencia de opiniones resalta la profunda división en la comunidad internacional respecto a cómo manejar la crisis venezolana, con los vecinos inmediatos temiendo las repercusiones de una guerra y abogando por la diplomacia, mientras otras potencias globales se alinean en bloques opuestos.
En resumenAnte la escalada militar de EE. UU., los presidentes de Colombia y Brasil han rechazado firmemente una intervención en Venezuela, abogando por el diálogo y advirtiendo sobre las devastadoras consecuencias humanitarias y económicas. Mientras tanto, Rusia y China han reafirmado su apoyo al gobierno de Maduro, evidenciando la polarización internacional.