La respuesta del oficialismo venezolano ha sido contundente.

El ministro de Interior y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, aseguró que "absolutamente nada puede poner en riesgo a la revolución bolivariana" y desestimó cualquier plan de transición que implique la renuncia de Maduro. En contraste, algunos gobiernos de la región, como el de Colombia, han mostrado su respaldo a una solución negociada. El presidente Gustavo Petro ha planteado la idea de un acuerdo de poder compartido y ha afirmado que su país apoyaría un plan para que Maduro deje el poder de manera pactada y sin riesgo de cárcel.

Esta dualidad entre los rumores de negociación y las negativas oficiales mantiene la incertidumbre sobre una posible transición política en Venezuela.