La escalada militar de Estados Unidos en el Caribe ha irrumpido como tema central en la cumbre CELAC-UE celebrada en Santa Marta, Colombia. Líderes latinoamericanos y europeos han expresado su preocupación, convirtiendo el foro en un escenario para debatir la ofensiva de Washington y defender el multilateralismo. La cumbre, concebida para fortalecer los lazos entre Europa y América Latina, se vio dominada por la “sombra de Trump” y su política exterior. La presencia militar estadounidense en aguas caribeñas fue un punto ineludible en la agenda, generando divisiones y llamados a la diplomacia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los más vocales, afirmando que la cumbre “solo tiene sentido ahora si es para debatir la cuestión de los buques de guerra estadounidenses” y advirtiendo que “los problemas políticos no se resuelven con armas”. Su postura fue secundada por otros líderes, como el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien se unió a Lula y al presidente colombiano, Gustavo Petro, para discutir los “golpes militares de Trump”.
La situación evidencia la profunda preocupación en la región por una posible desestabilización y el riesgo de un conflicto armado. La cumbre sirvió como plataforma para que América Latina y Europa mostraran una postura común en defensa del derecho internacional y el diálogo, en clara contraposición a las acciones unilaterales de Washington.
En resumenLa cumbre CELAC-UE se transformó en un foro de facto para abordar la crisis entre Estados Unidos y Venezuela. Líderes clave de la región condenaron la presencia militar estadounidense en el Caribe, reafirmando su compromiso con el multilateralismo y la solución pacífica de conflictos frente a la política de Washington.