El diputado ruso Alexéi Zhuravliov confirmó que Moscú ya está suministrando ayuda militar a Caracas y advirtió que cualquier agresión por parte de Estados Unidos tendría graves consecuencias y solo agravaría la crisis. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso también denunció el uso de “excesiva fuerza militar” por parte de EE.

UU. en la región, reafirmando su apoyo a los líderes venezolanos. Este respaldo no solo se manifiesta en declaraciones, sino también en la llegada de material bélico y el mantenimiento de una comunicación constante entre ambos gobiernos para coordinar respuestas ante la presión de Washington. La intervención de Rusia introduce un elemento geopolítico de gran peso en el conflicto, transformando una disputa regional en un escenario de confrontación indirecta entre potencias mundiales. Para el gobierno de Maduro, esta alianza es una línea de vida estratégica que le proporciona tanto capacidad de disuasión militar como legitimidad en el escenario internacional frente a las acciones de la Casa Blanca.