Este sistema es considerado la principal fortaleza de su aparato defensivo.

Sin embargo, el ejército venezolano enfrenta serias debilidades en otras áreas cruciales.

A pesar de contar con un número considerable de tropas, el estado de su equipamiento convencional es una preocupación. Informes señalan que una parte importante de sus aviones y tanques se encuentran dañados o en mal estado de mantenimiento, lo que limita su capacidad operativa en un conflicto prolongado. El gobierno de Nicolás Maduro ha construido un sistema en el que las figuras militares de alto rango son las que más tendrían que perder con una caída del régimen, lo que teóricamente asegura su lealtad. No obstante, la efectividad real de las tropas en un escenario de combate contra una potencia como Estados Unidos es un interrogante. La combinación de una fuerte defensa antiaérea con un equipamiento terrestre y aéreo parcialmente deteriorado presenta un panorama complejo y asimétrico, donde la capacidad de resistencia del ejército de Maduro sería puesta a prueba.