UU., Pete Hegseth, ha confirmado varios de estos bombardeos, calificando a las víctimas como “narcoterroristas” y advirtiendo que los ataques continuarán.
En un mensaje directo, Hegseth declaró: “Si quieren seguir vivos, dejen de traficar drogas. Si continúan traficando drogas mortales, los mataremos”.
La administración Trump ha expandido estos operativos desde el Caribe hasta aguas internacionales del Pacífico Oriental, cerca de las costas de Colombia. Sin embargo, la naturaleza de las víctimas ha sido cuestionada.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha denunciado que muchos de los fallecidos no son capos del narcotráfico, sino pescadores o personas humildes empleadas por los traficantes. Esta versión se ve reforzada por el caso de un sobreviviente colombiano de uno de los bombardeos, quien fue dado de alta de un hospital en Bogotá y quedó en libertad sin cargos. La CIDH y otras ONG han expresado su preocupación, pidiendo que se revisen estos bombardeos por posible violación de normativas internacionales.













