La cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, a celebrarse en Santa Marta, Colombia, se perfila como un foro diplomático crucial para abordar la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. La crisis ha pasado a ocupar un lugar central en la agenda, eclipsando otros temas de cooperación birregional. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha sido enfático al declarar que la reunión “solo tiene sentido ahora si es para debatir la cuestión de los buques de guerra estadounidenses” en el Caribe, lo que subraya la urgencia que la región le otorga al asunto. La cumbre ofrece una plataforma para que América Latina intente articular una respuesta colectiva a la presión de Washington.
Sin embargo, el éxito de este esfuerzo es incierto, ya que el evento está “marcado por ausencias clave y tensiones regionales”.
Figuras importantes de la Unión Europea no asistirán, y la propia región latinoamericana está dividida en su postura frente a las acciones de EE.
UU.
La tensa relación entre el gobierno anfitrión de Colombia y la administración Trump añade otra capa de complejidad, haciendo de la cumbre un termómetro de la fragmentación regional y de la dificultad para alcanzar un consenso frente a la política exterior estadounidense.
En resumenLa cumbre Celac-UE se ha transformado en un escenario de alta tensión diplomática, donde la crisis entre Estados Unidos y Venezuela dominará los debates, poniendo a prueba la capacidad de América Latina para actuar de manera unificada y negociar una postura común con Europa.