El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, fue categórico al calificar los bombardeos como posibles “ejecuciones extrajudiciales” y una violación del “derecho internacional de los derechos humanos”, instando a Estados Unidos a detenerlos de inmediato. Por su parte, el Papa León XIV, de nacionalidad estadounidense, también se pronunció en contra de la violencia, pidiendo una “profunda reflexión” sobre el trato a los migrantes y afirmando sobre el despliegue militar que “con la violencia no venceremos”. El pontífice llamó al diálogo con Venezuela, advirtiendo que la presencia de navíos “cada vez más cerca de la costa de Venezuela” solo “aumenta las tensiones”. Estas condenas de figuras con gran autoridad moral a nivel global representan un revés diplomático para la administración Trump, que se enfrenta a acusaciones de uso excesivo de la fuerza y desprecio por las normas internacionales.