La operación incluye buques de guerra, aviones de combate F-35, submarinos nucleares y el crucero lanzamisiles USS Gettysburg. Próximamente se espera la llegada del USS Gerald Ford, el portaaviones más moderno de la flota estadounidense.
Paralelamente, se han modernizado bases en Puerto Rico y las Islas Vírgenes, y se han realizado maniobras de desembarco e infiltración por parte de los Marines. Además, la Administración Federal de Aviación (FAA) ha prohibido vuelos en una zona militar de Puerto Rico por “razones especiales de seguridad”. Aunque la Casa Blanca enmarca este despliegue dentro de su campaña contra el narcotráfico, la escala y la sofisticación del equipamiento militar sugieren un propósito estratégico mucho más amplio. Aviones espía sobrevuelan constantemente la costa venezolana, y la presencia de estas fuerzas navales y aéreas constituye una demostración de poder que mantiene a la región en un estado de máxima alerta.













