Estas críticas han aislado diplomáticamente a la administración Trump en su postura hacia Venezuela.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, emitió una de las condenas más severas, acusando a EE. UU. de cometer "ejecuciones extrajudiciales" y de "violar el derecho internacional" con sus ataques a embarcaciones. Desde el Vaticano, el papa León XIV, de origen estadounidense, criticó duramente el despliegue militar y los bombardeos, afirmando que "con la violencia no venceremos" y pidiendo una reflexión profunda. En el ámbito regional, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha sido una voz prominente, declarando que "los problemas políticos no se resuelven con armas" y advirtiendo que llevará el tema a la Cumbre CELAC-UE para un debate continental. La postura de Lula refleja una división en la región, contrastando con el apoyo de otros actores a las medidas de Washington, y posiciona a Brasil como un mediador que busca una solución pacífica frente a la confrontación directa.













