Aunque ha sido ambiguo sobre una posible intervención terrestre directa, sus palabras han alimentado la especulación sobre las intenciones de Washington en la región. En diversas declaraciones y entrevistas, Trump ha vaticinado el fin del gobierno chavista, aunque ha descartado que sus tropas sean las que vayan a sacar a Maduro del Palacio de Miraflores.

Al ser consultado sobre si habrá una guerra, el mandatario ha respondido con frases como "ya veremos qué pasa", manteniendo una postura de ambigüedad estratégica. Funcionarios estadounidenses, citados en privado, reconocen que la ofensiva militar en el Caribe forma parte de una campaña más amplia para derrocar al líder venezolano, yendo más allá de la justificación oficial de una simple misión antidrogas. El propio Trump, en una entrevista con '60 Minutes', aunque descartó una guerra inminente, no desestimó la posibilidad de un ataque terrestre. Esta retórica beligerante se ha acompasado con el despliegue militar en la región, creando un ambiente de alta tensión y llevando a Venezuela a calificar las acciones como un "asedio criminal" que busca un cambio de régimen.