La administración de Donald Trump ha ejecutado una serie de bombardeos letales contra embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, justificando estas acciones como parte de una ofensiva contra el narcotráfico y los 'carteles terroristas'. Estas operaciones han resultado en decenas de muertes y han sido objeto de una fuerte condena internacional. Según los informes, los ataques estadounidenses han causado la muerte de al menos 67 personas en 17 embarcaciones desde el 1 de septiembre. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha confirmado varios de estos bombardeos, enmarcando la estrategia como una lucha equiparable a la guerra contra Al-Qaeda.
Sin embargo, esta justificación ha sido ampliamente cuestionada.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó las acciones como posibles "ejecuciones extrajudiciales" y una violación del derecho internacional, instando a Estados Unidos a detenerlas de inmediato. El papa León XIV también se pronunció en contra del bombardeo de barcos venezolanos, pidiendo una "profunda reflexión". Críticos, como se menciona en un artículo, describen la justificación de Trump como una "ficción sin sentido" y una "justificación grotesca" diseñada para fundamentar la violencia. Los ataques no solo han afectado a presuntos narcotraficantes, sino que también han generado temor en comunidades pesqueras de la región, como en Trinidad y Tobago, y han resultado en víctimas de diversas nacionalidades, incluyendo un sobreviviente colombiano que fue liberado sin cargos.
En resumenLos bombardeos estadounidenses, presentados como una operación antinarcóticos, han provocado una crisis humanitaria y diplomática. A pesar de la justificación oficial, han sido condenados por organismos internacionales y líderes mundiales, quienes los consideran violaciones del derecho internacional que escalan peligrosamente el conflicto con Venezuela.