La eliminación del TPS significa que sus beneficiarios perderán su permiso de trabajo y su protección contra la deportación. Una beneficiaria venezolana, María Fernanda Angulo, expresó su angustia ante la medida: “El 7 de noviembre lo pierdo todo”.

La situación es especialmente crítica en ciudades con una alta concentración de venezolanos, como Doral, en Florida, conocida como ‘Doralzuela’. La vicealcaldesa de esta ciudad, Maureen Porras, reconoció que una deportación masiva de beneficiarios del TPS tendría “consecuencias severas” para la economía y el tejido social de la comunidad. El temor a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ya ha provocado un éxodo de venezolanos de Doral, afectando negativamente a la floreciente ciudad. Esta política migratoria, que se desarrolla en paralelo a la presión militar sobre el gobierno de Maduro, añade una dimensión humana a las tensiones bilaterales, dejando a miles de venezolanos en un limbo legal y con el temor constante de ser deportados.