La ONU ha sido clara al señalar que estas operaciones son “violatorias del derecho internacional”.

A pesar de este llamado explícito, reportes indican que Estados Unidos ha continuado con los ataques, destruyendo más embarcaciones.

La condena internacional se suma a las críticas de organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch, que alertan sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de la administración Trump en su declarada guerra contra el narcotráfico en la región.