Estas acciones letales han sido confirmadas por altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Defensa, Pete Hegseth.

Desde septiembre, se han registrado al menos 15 ataques contra pequeñas embarcaciones, con un saldo de más de 62 personas fallecidas.

Los operativos han incluido bombardeos aéreos en aguas internacionales. En uno de los incidentes en el Pacífico, se reportaron dos muertos, mientras que otro ataque en la misma región dejó cuatro fallecidos. En el mar Caribe, un bombardeo a una embarcación resultó en tres muertes.

El secretario de Defensa Hegseth ha comparado estos ataques con las guerras de Estados Unidos en Oriente Medio y Afganistán, y Washington ha prometido tratar a los carteles de la droga con la misma severidad que a Al Qaeda. La escalada de estas operaciones ha sido tan significativa que provocó el aplazamiento de la Cumbre de las Américas. Las autoridades mexicanas han intentado, sin éxito, buscar a un sobreviviente de uno de los ataques en el Pacífico, suspendiendo finalmente la operación. Estas acciones militares directas representan una intensificación drástica de la estrategia estadounidense en la región.