El operativo incluye buques de guerra, el crucero lanzamisiles USS Gettysburg, aviones de combate F-35, submarinos nucleares y más de 10.000 tropas. Próximamente se unirá el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más moderno de la flota estadounidense.
Como parte de las maniobras, los Marines han realizado ejercicios de desembarco e infiltración en Puerto Rico, y se han modernizado bases en esta isla y en las Islas Vírgenes. Además, aviones espía sobrevuelan constantemente la costa venezolana y se ha prohibido el vuelo en una zona militar de Puerto Rico por “razones especiales de seguridad”. El exembajador de EE.
UU. en Venezuela, James Story, comentó que la fuerza desplegada es “demasiado grande y potente como para ser sólo antinarcóticos”, sugiriendo que Washington está planeando “algo” en Venezuela.
Esta concentración de poderío militar ha sido criticada por líderes como el papa León XIV y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quienes advierten que estas acciones aumentan las tensiones en lugar de promover el diálogo. El gobierno venezolano, por su parte, ha calificado el despliegue como un “asedio criminal”.













