Estas revelaciones provocaron una alarma inmediata a nivel internacional, sugiriendo que la escalada militar en el Caribe estaba a punto de convertirse en un conflicto abierto.

Sin embargo, la respuesta oficial de Washington fue contundente y rápida.

Consultado por periodistas a bordo del Air Force One, el presidente Trump respondió con un rotundo "no" a la pregunta de si había tomado una decisión sobre atacar Venezuela. Por su parte, el senador republicano Marco Rubio, una figura influyente en la política de EE.

UU. hacia Latinoamérica, fue más allá y acusó al 'Miami Herald' de publicar una "historia falsa".

Estos desmentidos lograron calmar la especulación, pero también dejaron en evidencia la tensa atmósfera y la facilidad con la que pueden propagarse rumores de guerra.