Desde principios de septiembre, se han reportado al menos 15 ataques contra pequeñas embarcaciones en aguas internacionales del mar Caribe y el océano Pacífico, con un saldo que supera las 60 víctimas mortales.
Los informes detallan incidentes específicos donde murieron tres, cuatro o hasta catorce tripulantes por ataque.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha confirmado estas operaciones, y el propio presidente Trump ha defendido los bombardeos, afirmando que las víctimas "no eran pescadores".
La Casa Blanca ha elevado la retórica al comparar a los carteles de la droga con organizaciones terroristas como Al Qaeda, prometiendo tratarlos con la misma severidad.
Esta doctrina justifica el uso de fuerza letal en lugar de procedimientos de interdicción tradicionales.
Sin embargo, expertos y organismos internacionales cuestionan la base legal para realizar estos bombardeos en aguas internacionales, que han sido descritos por la ONU como posibles "ejecuciones extrajudiciales". La agresividad de la táctica y el elevado número de muertos han encendido las alarmas a nivel global, mientras senadores en EE. UU. exigen respuestas sobre los alcances y reglas de enfrentamiento de esta nueva doctrina militar.












