El líder opositor Leopoldo López, desde su exilio en Madrid, ha respaldado las acciones de Estados Unidos, afirmando que no buscan atacar al pueblo venezolano, sino desmantelar redes criminales vinculadas a un "narcoestado" liderado por Maduro.

Esta postura contrasta con la de otros sectores que abogan por una solución negociada.

A nivel regional, la división también es evidente.

Brasil y Colombia, dos actores fundamentales que en el pasado colaboraron para mediar con Maduro, ahora muestran enfoques distintos frente a la escalada.

Esta falta de consenso debilita la presión diplomática y deja a Estados Unidos con un menor respaldo regional para sus acciones más agresivas, complicando cualquier posible desenlace a la crisis.