Estas declaraciones no son aisladas.

Otros senadores han expresado su preocupación y han solicitado al gobierno de Trump que aclare la base legal y los resultados de los letales ataques a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico. Esta presión desde el legislativo refuerza la política de máxima presión de la Casa Blanca y sugiere un amplio consenso dentro del partido republicano para mantener una postura inflexible. La retórica beligerante de los senadores limita el espacio para soluciones diplomáticas y envía una señal clara a la región de que la paciencia de Washington se está agotando, consolidando la narrativa de un cambio de régimen como único desenlace posible.