Añadió de manera contundente: “Sus días están contados y algo va a pasar pronto”.

Estas declaraciones se vieron reforzadas por el senador Lindsey Graham, quien reveló que el presidente Donald Trump planea informar al Congreso sobre “futuras potenciales operaciones militares contra Venezuela y Colombia”.

Graham especificó que estas operaciones podrían tener una expansión “de mar a tierra”, lo que sugiere una nueva fase en la estrategia estadounidense que iría más allá de la actual presión naval. La justificación de esta posible escalada es la declaración de la administración Trump de que Estados Unidos se encuentra “en guerra con los carteles de la droga”, un marco legal que buscaría amparar acciones militares directas en territorio extranjero. Estas afirmaciones marcan un punto de inflexión en la retórica de Washington, pasando de las sanciones y el despliegue naval a la amenaza explícita de una intervención terrestre en la región.