La propuesta ha sido calificada por la oposición como una “arbitrariedad”.

El propio Leopoldo López respondió afirmando que Maduro “está arrinconado y quiere poner un dique de amenaza”. Además, recordó que la Constitución de Venezuela no permite retirar la nacionalidad a un ciudadano que la obtuvo por nacimiento, lo que haría la medida ilegal. Analistas señalan que esta iniciativa es una muestra de cómo el gobierno venezolano utiliza la amenaza externa como pretexto para intensificar la represión interna y silenciar a las voces disidentes, incluso a aquellas que se encuentran en el exilio.