Esta presión ha precipitado una mayor incertidumbre y ha forzado al gobierno de Maduro a buscar métodos alternativos, como las criptomonedas, para sortear el aislamiento financiero. Los artículos destacan que la amenaza de una intervención militar estadounidense ha exacerbado la incertidumbre económica en Venezuela, lo que a su vez agrava la crisis inflacionaria que sufre el país. La constante presión de Washington y el despliegue de fuerzas en el Caribe no solo tienen un componente militar, sino también uno económico, diseñado para asfixiar al gobierno de Nicolás Maduro. En este contexto de aislamiento financiero y sanciones, el gobierno venezolano ha recurrido a estrategias no convencionales para mantener sus operaciones. Uno de los informes señala específicamente que Maduro está utilizando criptomonedas como una herramienta para luchar contra las sanciones de Estados Unidos.

Esta táctica le permite al gobierno realizar transacciones fuera del sistema financiero tradicional, dominado por el dólar y supervisado por Washington, buscando así una vía de escape al bloqueo económico.

La combinación de la presión militar y las sanciones económicas crea un círculo vicioso que deteriora las condiciones de vida de la población venezolana, mientras el gobierno busca formas de supervivencia económica en el ámbito digital y en alianzas con otros actores globales.