En una medida sin precedentes que agrava la crisis diplomática en la región, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, a su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y al ministro del Interior, Armando Benedetti, en la Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN), conocida como “Lista Clinton”. La sanción, justificada por la supuesta inacción de su gobierno frente al narcotráfico, se enmarca en la dura ofensiva de la administración Trump contra los líderes de izquierda en Latinoamérica. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que “desde que el presidente Gustavo Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado a su nivel más alto en décadas”. La sanción implica el bloqueo de todos los activos de los designados bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe transacciones con ciudadanos de EE.
UU. Petro es el primer presidente colombiano en ejercicio en ser incluido en esta lista.
La reacción del mandatario colombiano fue inmediata y contundente.
Desde la Plaza de Bolívar en Bogotá, Petro calificó la medida como una “expresión típica de la mafia colombiana durmiendo en Miami” y una “paradoja”, dado su historial de lucha contra el narcotráfico.
Afirmó no tener activos en EE.
UU. y declaró: “Ni un paso atrás y jamás de rodillas”.
La decisión fue condenada por Venezuela y Cuba, que la calificaron como una “desesperada reacción” y una práctica “ilegítima y neocolonial”.
Este acto se suma a la descertificación de Colombia en la lucha antidrogas y a los ataques verbales de Trump, quien ha llamado a Petro “líder del narcotráfico” y “matón”.
En resumenLa inclusión del presidente Petro y su círculo cercano en la 'Lista Clinton' es una escalada drástica en la presión de EE. UU. sobre Colombia, vinculada a su estrategia regional contra Venezuela. La medida, sin precedentes contra un mandatario colombiano en funciones, ha sido denunciada por Petro como una represalia política y ha provocado una profunda crisis diplomática.