El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, incluso se ofreció a mediar en el conflicto entre Washington y Caracas. Desde Yakarta, Lula da Silva criticó duramente los bombardeos estadounidenses sobre lanchas, advirtiendo que “si se convierte en moda, cada uno creerá que puede invadir el territorio ajeno y hacer lo que quiere”, lo que convertiría a la región en “una tierra sin ley”. El mandatario brasileño sugirió que sería “mucho mejor que Estados Unidos dialogara con las policías de otros países” para realizar acciones conjuntas.

Durante su encuentro con Donald Trump en Malasia, Lula planteó formalmente su disposición a ser un “interlocutor” para buscar “soluciones mutuamente aceptables” entre EE.

UU. y Venezuela, recordando que América del Sur es una “región de paz”.

Por su parte, Rusia también instó a Estados Unidos a “respetar la ley” en sus actividades militares cerca de Venezuela.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, recalcó que Venezuela es “un país soberano” y que cualquier disputa debe resolverse de acuerdo con el Derecho Internacional. Estas reacciones demuestran la creciente preocupación internacional por la estrategia unilateral de Washington y el riesgo de un conflicto de mayores proporciones en el continente.