El gobierno venezolano ha intensificado sus acusaciones contra la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, denunciando un presunto plan de “falsa bandera” en el Caribe y revelando un audaz intento de reclutar al piloto personal del presidente Nicolás Maduro para facilitar su captura. Estas denuncias pintan un cuadro de espionaje y operaciones encubiertas que subyacen a la tensión militar en la región. Por un lado, la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el canciller Yván Gil afirmaron haber capturado a un “grupo mercenario con información directa de la CIA”, el cual habría revelado un plan para atacar un buque militar estadounidense en Trinidad y Tobago y culpar a Venezuela, con el fin de justificar una agresión militar. Por otro lado, una investigación de la agencia Associated Press expuso un complot ideado por el agente federal estadounidense Edwin López.
Mientras trabajaba en la embajada de EE. UU. en República Dominicana, López intentó persuadir a Bitner Villegas, piloto principal de Maduro, para que desviara una de las aeronaves presidenciales hacia territorio estadounidense o una base aliada. A cambio, se le prometió una recompensa millonaria y ser aclamado como un “héroe de Venezuela”. En un mensaje de texto, el agente le recordó la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por la captura de Maduro. Villegas rechazó rotundamente la oferta, respondiendo: “Los venezolanos somos de otra calaña, lo último que somos es traidores”.
Aunque el plan fracasó, las aeronaves presidenciales fueron incautadas posteriormente en República Dominicana.
En resumenLas acusaciones de Venezuela sobre complots de la CIA, que van desde planes de 'falsa bandera' hasta un intento documentado de cooptar al piloto presidencial, exponen la profunda desconfianza y la guerra encubierta que se libra en paralelo a la escalada militar entre Washington y Caracas.