Mientras trabajaba en la embajada de EE. UU. en República Dominicana, López intentó persuadir a Bitner Villegas, piloto principal de Maduro, para que desviara una de las aeronaves presidenciales hacia territorio estadounidense o una base aliada. A cambio, se le prometió una recompensa millonaria y ser aclamado como un “héroe de Venezuela”. En un mensaje de texto, el agente le recordó la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por la captura de Maduro. Villegas rechazó rotundamente la oferta, respondiendo: “Los venezolanos somos de otra calaña, lo último que somos es traidores”.

Aunque el plan fracasó, las aeronaves presidenciales fueron incautadas posteriormente en República Dominicana.