Esta posibilidad representa un cambio drástico desde los actuales ataques marítimos y ha generado una fuerte reacción en ambos países suramericanos.

Durante una entrevista en el programa ‘Face the Nation’ de CBS, Graham, un aliado cercano de Trump, adelantó que el presidente planea informar al Congreso sobre “futuras potenciales operaciones militares contra Venezuela y Colombia” a su regreso de una gira por Asia. El senador especificó que se discutirá “la posibilidad de una expansión del mar a la tierra”. Estas declaraciones se enmarcan en la narrativa de la Casa Blanca de que Estados Unidos se encuentra en una “guerra contra los carteles de la droga”, lo que, según argumentan, justificaría legalmente estas acciones. Graham defendió la legalidad de la medida, comparándola con la invasión de Panamá en 1989, que se realizó sin autorización del Congreso. Aclaró, sin embargo, que se trataría de acciones “limitadas” y no de una invasión a gran escala para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

La amenaza ha sido recibida con contundencia en la región.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, advirtió que una intervención de este tipo sería recibida con resistencia armada, afirmando que “el pueblo iría a las montañas en armas”.

Por su parte, el gobierno venezolano ha calificado estas insinuaciones como una “amenaza directa a la soberanía regional”.