Durante un acto con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Maduro afirmó que los misiles están distribuidos “hasta en la última montaña, hasta en el último pueblo y hasta en la última ciudad del territorio” para “garantizar la paz”.

Los misiles Igla-S son sistemas de corto alcance diseñados para derribar aeronaves que vuelan a baja altitud, como helicópteros, drones y misiles de crucero. “Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S”, advirtió el mandatario. La exhibición de este poderío militar es una respuesta directa a las operaciones de Washington, que incluyen el envío de su mayor portaaviones, destructores y aviones de combate a la región. El gobierno venezolano interpreta estas maniobras no como una lucha contra el narcotráfico, sino como una “grosera amenaza militar contra la región” y un preludio a una posible agresión.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ha reiterado que las fuerzas armadas están en máxima alerta y en preparación constante ante lo que consideran la “peor amenaza en más de 100 años”.