Estas declaraciones se producen en un contexto de intensa actividad militar estadounidense en el Caribe y el Pacífico, donde ya se han realizado múltiples ataques a embarcaciones.

La posibilidad de incursiones terrestres ha sido rechazada firmemente por el presidente colombiano Gustavo Petro, quien advirtió que “cualquier agresión terrestre es invasión y es ruptura de soberanía nacional”.

El gobierno venezolano también ha calificado las declaraciones como una “amenaza directa”.

La Casa Blanca no ha confirmado oficialmente los planes, pero la portavoz Karoline Leavitt indicó que no ve una “desescalada” en las tensiones, calificando a Petro de “líder desquiciado”.