Durante una reunión con Donald Trump en Malasia, Lula propuso actuar como interlocutor para buscar una solución pacífica y evitar un conflicto militar en la región. La intervención de Lula se produjo en el marco de la cumbre de la ASEAN, donde ambos mandatarios sostuvieron un encuentro bilateral.
El presidente brasileño criticó previamente los bombardeos estadounidenses a embarcaciones, advirtiendo que "si se convierte en moda, cada uno creerá que puede invadir el territorio ajeno y hacer lo que quiere".
En la reunión con Trump, Lula defendió a América Latina como una "región de paz" y se ofreció a ser un "contacto" o "interlocutor" para encontrar soluciones "mutuamente aceptables" entre Washington y Caracas. Según el canciller brasileño, Mauro Vieira, el objetivo es bajar la tensión y preservar la estabilidad regional, la cual se vería amenazada por una intervención militar en Venezuela. La propuesta de mediación de Brasil representa el esfuerzo diplomático más significativo de una potencia regional para desactivar la crisis, ofreciendo una alternativa de diálogo frente a la creciente retórica bélica y el despliegue militar en la zona.













