Las fuerzas armadas de Estados Unidos han ejecutado una serie de ataques letales contra embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, resultando en decenas de muertes. Mientras la administración Trump defiende las operaciones como una guerra contra el "narcoterrorismo", gobiernos como los de Colombia y Venezuela, junto a organizaciones de derechos humanos, denuncian estas acciones como ejecuciones extrajudiciales. Desde septiembre de 2025, el Departamento de Defensa estadounidense ha confirmado al menos diez bombardeos que han dejado un saldo de más de 57 muertos. La justificación de Washington se basa en la designación de los carteles de la droga, como el Tren de Aragua y el ELN, como "Organizaciones Terroristas Designadas (DTO)", lo que, según su interpretación, permite el uso de fuerza letal en un "conflicto armado no internacional". El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha declarado que a los narcotraficantes se les tratará "como tratamos a Al Qaeda".
Sin embargo, esta postura ha sido fuertemente cuestionada.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha calificado los ataques como "asesinatos" y "crímenes de guerra", mientras que la organización Human Rights Watch (HRW) los ha denominado "ejecuciones extrajudiciales", argumentando que no existe un conflicto armado que autorice dicho uso de la fuerza. La controversia se ha intensificado por la falta de pruebas presentadas por EE. UU. que vinculen a las embarcaciones con el narcotráfico y por la expansión de los ataques desde el Caribe hacia el Océano Pacífico, cerca de las costas de Colombia, lo que ha sido rechazado por la Cancillería colombiana como una violación del derecho internacional.
En resumenLos ataques letales de EE. UU. a supuestas narcolanchas han creado una profunda brecha diplomática y legal. La Casa Blanca los justifica como actos de guerra contra el narcoterrorismo, pero la falta de pruebas y el alto número de víctimas mortales han provocado acusaciones de ejecuciones extrajudiciales y violaciones a la soberanía por parte de países latinoamericanos y organizaciones de derechos humanos.