Sin embargo, los informes enmarcan esta decisión en la larga historia de intervenciones de la CIA en América Latina para derrocar gobiernos considerados hostiles, como en Guatemala en 1954 y Chile en 1973. El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, ha reaccionado a estas informaciones, afirmando que las fuerzas armadas venezolanas son conscientes de la presencia y operaciones de la CIA en el país y que se están preparando para contrarrestar cualquier “acto de desestabilización”. La autorización de operaciones encubiertas, sumada al despliegue naval en el Caribe, confirma que la estrategia de Estados Unidos combina la presión militar abierta con tácticas de guerra híbrida para forzar un cambio de régimen en Caracas.