Varios informes señalan que este contingente, que podría sumar hasta 10.000 soldados, es el más grande en la región desde la invasión a Panamá en 1989.

El gobierno venezolano ha reaccionado con alarma, calificando la presencia militar como una “peligrosa provocación” y una “amenaza militar”.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se encuentra en “máxima alerta” y se está preparando para defender el territorio ante lo que considera un “despliegue inédito de medios aeronavales”. Padrino López aseguró que el país está “realmente amenazado” y que el despliegue se acerca “cada día más” a las costas venezolanas.

El arribo del USS Gravely a Trinidad y Tobago para ejercicios militares conjuntos ha sido un punto particular de fricción, llevando a Caracas a denunciar una “provocación hostil” coordinada con la CIA.