Además de su oferta diplomática, Lula había criticado en días anteriores los ataques militares estadounidenses contra embarcaciones civiles.

El presidente brasileño cuestionó la estrategia de Washington, declarando que “sería mucho mejor que Estados Unidos dialogara con las policías de otros países (...) para que la gente hiciera una cosa conjunta”. En sus críticas, preguntó retóricamente: “¿Dónde queda el respeto a la soberanía de los países?

Es ruin”.

Esta doble acción, de crítica y oferta de diálogo, posiciona a Brasil como un actor clave que busca una desescalada del conflicto y una solución negociada, en contraste con la postura militarista de Washington.