El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, ha declarado que el país enfrenta “la peor amenaza en más de 100 años” y que las fuerzas armadas se preparan ante un despliegue que “cada día se aproxima más” a sus costas. Analistas citados en los artículos sugieren que el verdadero objetivo no es el narcotráfico, sino el control de los recursos petroleros de Venezuela y la imposición de un cambio de régimen, utilizando la lucha contra las drogas como una “excusa”. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó la movilización, advirtiendo que “si se convierte en moda, cada uno creerá que puede invadir el territorio ajeno y hacer lo que quiere”.