Su asesor especial, Celso Amorim, alertó sobre el peligro de “incendiar América del Sur”.
De manera similar, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó que su gobierno “no está de acuerdo” con los ataques y reafirmó que México actuará siempre conforme al derecho internacional. A estas críticas se sumó un contundente comunicado de tres relatores especiales de las Naciones Unidas, quienes calificaron las operaciones y amenazas de Estados Unidos contra Venezuela como una “escalada extremadamente peligrosa”. Los expertos denunciaron que las acciones encubiertas, las amenazas de uso de la fuerza y el despliegue militar constituyen violaciones de la Carta de la ONU, que prohíbe la intervención en asuntos internos de otros Estados.
Además, señalaron que los ataques letales contra embarcaciones podrían considerarse “ejecuciones extrajudiciales” si se realizaron sin fundamento jurídico.
Este consenso internacional refleja un creciente aislamiento de la postura de Washington y una profunda preocupación por la estabilidad de América Latina.













