El armamento, según el mandatario, está desplegado en puntos estratégicos del territorio nacional para “garantizar la paz”. El anuncio se produjo durante un acto televisado, en un momento de máxima tensión por el despliegue militar estadounidense en el Caribe. Maduro describió los Igla-S como “una de las armas más poderosas que existen” y afirmó que están distribuidos “hasta en la última montaña, hasta en el último pueblo y hasta en la última ciudad del territorio”, con miles de operadores capacitados. Estos misiles, similares a los Stinger estadounidenses, son sistemas portátiles de corto alcance diseñados para derribar aeronaves que vuelan a baja altitud, como helicópteros, drones y misiles de crucero. Su alcance efectivo es de hasta 6.000 metros.

La existencia de este tipo de armamento en los arsenales venezolanos ya había sido confirmada por el International Institute for Strategic Studies (IISS).

Maduro también agradeció a Rusia y a su presidente, Vladímir Putin, por ayudar con equipamiento militar.

Este arsenal se suma a otros sistemas de defensa aérea de origen ruso que posee Venezuela, como los S-300, Pechora y Buk. La exhibición de esta capacidad militar es una respuesta directa a los sobrevuelos de bombarderos B-1B y B-52, así como a la presencia naval de EE. UU., con la que Caracas busca proyectar una imagen de disuasión y preparación ante cualquier posible agresión.