Padrino también ha prometido que los militares impedirán que narcotraficantes usen sus costas, advirtiendo que “si pasan, recibirán una respuesta”. Esta doble estrategia busca, por un lado, mostrar a la comunidad internacional una postura defensiva y no agresiva, mientras que, a nivel interno, refuerza la cohesión de las fuerzas armadas y prepara al país para una posible confrontación, advirtiendo sobre una “insurrección armada nacional” en caso de una intervención militar. La retórica oficial insiste en que Venezuela está siendo amenazada por una “guerra psicológica” y una “grosera amenaza militar” por parte de Washington.